La playa en sí es impresionante, pero el tiempo no acompañaba demasiado, estaba algo nublado y hacía bastante viento, aunque por suerte la marea había bajado no ha mucho, y no se levantaba arena, pero el principal problema fue que vimos una aguaviva encallada en la playa, así que no nos bañamos, y al rato de estar ahí nos volvimos a buscar otro lugar donde estar.
Estuvimos un rato por la costa, hasta que encontramos a Morro del Jable, donde hacía un calor de muerte y el agua estaba helada, pero muy buena : - ), y ahí nos quedamos hasta que fue la hora de almorzar, tomando el sol y baños de arena de vez en cuando (menudo viento joer XD)
Por la tarde vieron al hotel Silvia con Fernando y nos quedamos en la habitación hablando un buen rato, hasta que finalmente tiramos para la zona del Castillo a cenar y luego a tomar un par de copas en el mismo local de los Irlandeses del día anterior.El último día, nos levantamos temprano y pasamos gran parte de la mañana solos tirados en la piscina del hotel (hasta casi las 12 la gente no empezaba a salir de las habitaciones XD), y a eso de las 11:30 nos fuimos al Spa del hotel a hacer el circuito de hidroterapia, donde estuvimos exactamente 2 horas entre agua fría, caliente, chorros a presión y las dos saunas.
Como yo aún tenía ganas de playa, y JR quería ir a alguna de las famosas de arena blanca nos compramos un par de bocatas para dirigirnos a las playas de Corralero, donde nos refugiamos en una “corralita” que había libre a tomar el sol, sin que el viento nos molestara, lo único malo es que toda la costa tenía bandera roja y pasamos de bañarnos…
Ya por la tarde fuimos a buscar a Silvia-Fernando, para ir por el centro de la isla, a La Antigua, Jandía, pasando por el monumento a Unamuno, la Iglesia de Betancuria, el Castillo del Tostón, y poco más.
Por la noche cenamos en un restaurante megaescondido que se conocía Fernando, y terminamos nuevamente en el bar de los irlandeses.
Al día siguiente a primera hora nos volvimos a Las Palmas, en un viaje de lo más tranquilo al principio, y de lo más asqueroso hacia el final, en el que el barco no paró de moverse, dejándome el estomago de lo más revuelto, menos mal que pude dormir un poco.
La verdad es que no creo que vuelva a Fuerteventura, no le encuentro el intríngulis de ir a otra isla para tener más o menos lo mismo que uno tiene aquí, aunque también es verdad que si no llega a ser porque tenía la excusa de ir a ver a Silvia tampoco creo que hubiese ido, de hecho tengo bastante familia viviendo ahí, y nunca he acompañado a mi madre las veces que me ha instado a ir con ella.
Pos eso
Tras preguntar en un hotel y conseguir un mapa de la zona, llegamos al hotel, menuda maravilla de hotel…, tenía un dormitorio casi del tamaño de mi salón, y una sala de estar/comedor enorme, a parte de una cocina con todo lo necesario para cocinar lo que quisierais, dos neveras (una grande en la cocina y otra pequeña en el salón) y una terraza inmensa con vistas al mar, al parecer esta habitación tenía un plus de 25€ pero nos la dejaron al mismo precio que la oferta que pillamos. (Ver foto con la vista desde la terraza)
Como hacía horas que no comíamos nada, nos fuimos a buscar algo abierto, y a 4 manzanas del hotel había un Tony Roman’s así que ahí fuimos, yo todavía no tenía el chip cambiado y le solté a JR, no sabía que había un Tony R. en el sur… sin comentarios XD
Después de comer nos decepcionamos a lo bestia con la playa, es de arena y muy tranquila, pero en cuanto te metes en el agua, todo son rocas, y tienes que meterte como 200-300 metros en el agua para que te llegue por encima de la cintura… eso sip, conseguí una foto que según las visitas que tiene en el Flickr parece que os gusta mucho… tenéis que venir más a la playa conmigo gente XD
Ya por la tarde noche recogimos a Silvia-Fernando y nos dirigimos hacia Corralejo para, ver las dunas, ver un poco el paseo marítimo y poco más, al parecer había una avería y no había electricidad, así que nos fuimos a merendar-cenar a Puerto del Rosario, por la noche terminamos nuevamente en el Irlandés a disfrutar un rato de buena música y una Guinness bien fría.

